Orla de los 30 miembros de la logia ubriqueña América en 1891 (imagen ampliable).
Por Antonio Morales Benítez
De la Asociación Papeles de Historia
La debilidad de la burguesía española, según la historiografía, constituye una de las causas del fracaso de la modernización de las estructuras políticas, sociales y económicas de la España del siglo XIX. La ausencia de una clase burguesa moderna e inquieta políticamente, en contraste con otros países de nuestro entorno europeo, habría retrasado su entrada en la contemporaneidad, y la realidad española estaría presidida por las tensiones entre unas clases dominantes que monopolizaban los poderes del Estado y limitaban el acceso a los bienes materiales a amplios sectores de la población y, por otra parte, unas clases populares que demandaban cambios.
Izq.: José Domínguez Hurtado, de profesión industrial
corchero, nacido en Ubrique, tenía 31 en 1890. De
nombre simbólico Gracía Vao, grado 18º, se inició en la
logia Fiat Lux de Ronda en el año 1887, militando en
América desde ese año hasta 1895.Dcha: Bartolomé Moreno Mena, industrial, nacido en
Ubrique en 1853. Simbólico Garibaldi, grado 18º,
procedente de la logia Tolerancia y Fraternidad de
Cádiz, ingresó en América en 1887 para permanecer
en ella hasta 1917. Durante estos años ocupó los
cargos de Venerable Maestro (1890 y 1906 -1907),
Orador (1893, 1902-04, 1912 y 1914), Orador adjunto
(1892 y 1894), Tesorero (1908 –1910) y Vigilante
(1905, 1911 y 1915).
Sin embargo, en nuestro entorno de la Sierra de Cádiz, pese a que se puede observar de una manera clara esa polarización social, podemos constatar también la existencia de algunos núcleos formados por sectores de una pequeña burguesía o clase media ilustrada que, ante la degradación de las relaciones sociales, mostró inquietudes de tipo social e incluso intentó jugar un papel político. Ese papel iba a ser el de moderadores en este conflicto entre esas clases altas que no querían renunciar a sus privilegios y las más desfavorecidas.
Izq.: Manuel Janeiro Córdoba, industrial sombrerero,
natural de Ubrique, 1859. Simbólico Huebaldo, grado 18º,
se inició con anterioridad al año 1887, perteneció a la
logia de Ronda. Fue miembro de América hasta 1908 y
ocupó los cargos de Secretario (1889), Secretario
adjunto (1888) y Tesorero (1902-1907). Teniente de
Alcalde del Ayuntamiento entre 1898 y 1902.Dcha.: Juan López Parra, industrial y comerciante, nacido
en Ubrique, tenía 36 años en 1890. Simbólico Galileo, se inició
en 1887 en Fiat Lux, alcanzó el grado 18º y prolongó su actividad masónica hasta 1895. Ocupó los cargos de Venerable Maestro
(1891-1893 y 1895), 2º Vigilante (1889) y Tesorero (1890).
Concejal del Ayuntamiento entre 1899 y 1906.
En este contexto, las sociedades masónicas ejercieron desde el último tercio del siglo XIX una gran atracción sobre ciertas capas de la sociedad española. Su ideología, salida de la Ilustración, propugnaba los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Su sustrato doctrinal y filosófico presentaba, además, numerosos puntos en común con el liberalismo del siglo XIX y el republicanismo del primer tercio del XX. Por lo que durante estos años se produjo una clara identificación entre masonería y estas ideologías en algunas cuestiones como la armonía social, la aspiración de progreso o la idea de la secularización y el laicismo del Estado, la sociedad y la escuela. Y muchas logias masónicas se convirtieron en algo más que sociedades filantrópicas o escuelas de perfeccionamiento individual. En ocasiones abanderaron las viejas aspiraciones de libertad y democracia y, ante la inoperancia de la Restauración para abrirse a la participación de los ciudadanos, recogieron el descontento de las clases medias españolas que demandaban la democratización de este régimen monárquico.
Izq.: Félix Sánchez López, zapatero, nacido en
Ubrique en 1852. Simbólico Newton, grado 18º, se
inició en Ronda en 1887 para pasar ese mismo año
a América donde permaneció hasta el año 1910.
Durante estos años fue elegido Venerable
(1902-1903), 1º Vigilante (1889-1891),
Segundo Vigilante (1888 y 1906-1907), Secretario
(1904), Secretario adjunto (1892) y Orador (1905).
Miembro de la Junta Municipal Republicana de 1902,
fue elegido concejal del Ayuntamiento por esta
minoría en 1905.Dcha.: José Zarco Bohórquez, albañil, tenía 36 años
en 1889. Simbólico Jesús, grado 18º, iniciado en
Fiat Lux en 1887, fue miembro de la logia ubriqueña
hasta 1894, ocupando los cargos de Segundo Vigilante
(1890) y Tesorero (1889 y 1892).
Los orígenes de esta institución en Ubrique aparecen asociados a la persona del propietario cubano Alejo Bonachea Palmero, que sería el primer masón del que se tienen noticias en nuestra localidad. Participó en el fundación de la logia Fiat Lux nº 111 de Ronda en 1881 y atrajo a sus filas a un primer grupo de ubriqueños. Sin embargo Bonachea tenía ya una amplia trayectoria en la institución ya que se había iniciado muchos años atrás en la isla caribeña, en una logia de su localidad natal, San Juan de Remedios, denominada América. El paso de los ubriqueños por la entidad de Ronda será muy breve puesto que un año después solicitarán la baja para fundar en Ubrique una logia con la misma denominación que el histórico taller cubano. Así la logia América nº 189 de Ubrique fue reconocida por el Gran Oriente de España el 9 de abril de 1882.
Izq.: Sixto Bohórquez Gómez, industrial taponero
y fotógrafo, Ubrique, 1859. Simbólico Guillén Martínez,
grado 30º, iniciado en la logia rondeña en 1887, ese
mismo años pasó a América, causando baja en 1902.
Fue elegido Primer Vigilante (1889), Segundo Vigilante
(1892 y 1895) y Secretario (1888).Dcha.: Cristóbal Gutiérrez Bohórquez, carpintero, Ubrique,
33 años en 1890. Simbólico Bohórquez Gómez, grado 18º,
miembro de la logia entre los años 1888 y 1894/ 95, siendo
elegido Secretario (1890-1895) y Secretario adjunto (1889).
Sin embargo, una crisis interna provocó que algunos masones volvieran a Ronda, y por ello en la localidad durante algunos años coexistieron dos entidades independientes una de otra; la nueva logia, que llevaría una vida gris, y el núcleo de ubriqueños integrados otra vez en Fiat Lux. La definitiva unificación de los dos sectores no iba a producirse hasta 1887 con la vuelta de los disidentes a la logia madre. América, finalmente recibió carta constitutiva del Gran Oriente Español en 1889 con el número 27.
Izq.: Enrique Sánchez Orellana, industrial y viajante,
Ubrique, 34 años en 1889. Simbólico Pizarro, gr. 2º,
militó en América entre 1888 y 1893.Centro: Miguel León Rodríguez, peluquero, natural
de Morón, tenía 32 años en 1890. Simbólico Hernán
Cortés, grado 3º, desarrolló su actividad masónica
entre los años 1888 y 1895, fue elegido
Secretario adjunto (1890, 1893 y 1895).Dcha.: Diego Montero Guerrero, viticultor, Ubrique,
38 años en 1889. Simbólico Colón, gr. 1º,
miembro de la logia entre los años 1888 y 1892.
Se iniciaba así una nueva etapa en la cual la logia iba a disfrutar de un período de relativa calma y estabilidad que le permitió un rápido crecimiento hasta superar en los primeros años de la década de los años noventa la cifra de los 30 socios. Para ello tuvo que atraer a su seno a una nutrida representación de las clases medias ubriqueñas, muy ligadas a la artesanía marroquinera local, y compuesta principalmente por pequeños industriales y profesionales.
Izq.: José Rubiales Coveñas, industrial sombrerero,
Ubrique, 29 años en 1890. Simbólico Savonarola,
gr. 3º, desde 1888 hasta 1895.Centro: Estanislao Pérez Mancilla, confitero, 38 años
en 1889. Simbólico Victoria, grado 2º, entre 1888 y
1893/94. Concejal del Ayuntamiento entre 1894 y 1897Dcha.: Bartolomé Benítez Bohórquez,
zapatero, 33 años en 1890. Simbólico
América, gr. 9º, afiliado entre 1890 y 1894.
Estos masones pronto interpretaron que su misión no debía limitarse al interior de las columnas de su templo, sino que era necesaria también una acción exterior para desempeñar en el denominado mundo profano un papel activo y erigirse en un foco cultural y educativo capaz de instruir a la población. Estos nobles ideales se plasmaron en la creación de una escuela laica, denominada Ateneo, en la que profesores, masones o no, impartían diversas materias a personas con pocos recursos. También la escuela Regeneración dirigida a los adultos, que llegó a contar con más de 90 alumnos matriculados. Esta línea de actuación se concretó también en la creación de una biblioteca y en la formación del Círculo Cultural Luz de la Sierra, que ocupó el mismo edificio que el taller y que procuraba también instrucción a personas adultas. Estas instituciones educativas y culturales tuvieron un carácter abierto y gratuito para toda la población. Con ello la masonería ubriqueña quería proporcionar ilustración a las capas más desfavorecidas de la localidad que no habían tenido acceso a la cultura. Esa falta de ilustración del pueblo, según los masones ubriqueños, se situaba en la raíz de todos los males que afectaban a la sociedad.
Izq.: José Gutiérrez Bohórquez, industrial corchero,
natural de Ubrique, tenía 30 años en 1895. Simbólico
Sixto Cámara, grado 9º, entre 1889 y 1895.Centro: Faustino Paradas Castillo, sastre,
Ubrique, 1855. Simbólico Torrijos, gr. 3º. Miembro
de América desde el año 1889 hasta 1902,
siendo elegido Primer Vigilante (1902) y
Orador adjunto (1890). Concejal del
Ayuntamiento entre 1890 y 1893.Dcha.: Ramón de la Torre Sánchez, médico, nacido
en Arcos, 34 años en 1889. Simbólico Ferrán, gr. 18º,
entre 1889 y 1894, fue elegido Orador (1890 y 1892).
Esta línea iniciada en 1889 tuvo sus recompensas porque el Gran Consejo de la Orden, en atención a su importante labor, distinguió a esta logia con el título de Benemérita de la Orden en 1889 y el de Muy Leal en 1892. Y fuera de nuestras fronteras, sabemos también que una logia francesa denominada L’Industrie colocaba en un lugar preferente el cuadro de los masones de Ubrique. Mantenía también estrechas relaciones con otro taller galo, L’Arts et L’Amitié perteneciente al Supremo Oriente de Francia.
Izq.: José García Angulo, molinero. Simbólico
Gravina, gr. 3º, causó baja en el taller en 1894.Centro: Bartolomé García Angulo, molinero,
Ubrique, 25 años en 1889. Simbólico Riego,
gr. 2º, militó entre los años 1889 y 1892.Dcha.: Antonio Moreno Mena, industrial corchero,
Ubrique, 28 años en 1889. Simbólico Fourier,
grado 1º, miembro de la logia entre 1889 y 1892.
Por lo que en 1891 el taller estaba consolidado, contaba con 30 miembros tenía una red de organismo masónicos con los que mantenían fraternales contactos masónicos. Ese año también abordó la renovación de sus órganos directivos, accediendo al cargo de Venerable, o presidente, Juan López Parra y como Vigilantes, o vicepresidentes, Félix Sánchez López y Francisco Moreno Peñuelas. Durante ese año las nuevas dignidades quisieron inmortalizar la nueva realidad del taller encargando la elaboración de un cuadro fotográfico u orla con los retratos de cada uno de sus miembros para ser remitido a los demás organismos masónicos y que hoy constituye uno de los escasos testimonios gráficos que nos ha dejado esta entidad. Sin duda la existencia de un fotógrafo en el interior del taller, Sixto Bohórquez Gómez, facilitaría esta laboriosa tarea y resulta fácil suponer que pudiera tratarse del autor de las instantáneas.
Izq.: Francisco Moreno Peñuelas, platero, tenía
52 años en 1890. Simbólico Guillén Martínez 2º,
grado 9º, desde 1889 a 1894, fue elegido
Segundo Vigilante (1891).Centro: Manuel Arenas Vinagre, viticultor, Ubrique,
1856. Simbólico Proudhon, gr. 4º, desarrolló su actividad
en la logia ubriqueña de 1890 a 1913, ocupando los
cargos de Venerable (1904), Segundo Vigilante (1912),
Secretario (1902-03), Secretario adjunto (1905), Orador
(1906-1911) y Orador adjunto (1895). Presidente de la
Junta Municipal Republicana de 1902, fue elegido
concejal por este partido en 1905.Dcha.: Francisco Bohórquez Clavijo, médico,
Ubrique, 40 años en 1890. Simbólico Sócrates,
gr. 2º, miembro entre los años 1890 y 1892,
ejerció el cargo de Orador (1891). En 1887 fue
vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral
en calidad de ser uno de los mayores
contribuyentes de la localidad.
Todos ellos formaban parte de una minoría selecta que, de alguna manera, se hizo heredera del viejo liberalismo español de otros tiempos, pero que ahora, en el tránsito entre los dos siglos, y ante el desprestigio cada vez mayor de la monarquía, empezaba a apostar cada vez de una manera más clara por la implantación de un régimen republicano.
Izq.: Juan Ramírez Clavijo, industrial, nacido
en Ubrique, 1868. Simbólico Aragón Macías,
grado 3º, miembro de la logia América entre
1890 y 1910, fue elegido Primer Vigilante
(1903-04) y Segundo Vigilante( 1905-06 y 1908-10).Dcha.: Gabriel Martín Martínez, veterinario, natural de
Castelar de Santiago, 35 años en 1890. Simbólico M. Servet,
gr. 3º, militó en América entre los años 1890 y 1895,
ejerció el cargo de Orador adjunto (1891 y 1893).
Y decididos a jugar un importante papel ideológico, cultural, social, e incluso político, un sector de esta burguesía ilustrada quiso encontrar aquí una vía de participación de carácter democrático y progresista, intermedia entre la fuerte estructura caciquil de la época y el crecimiento de las organizaciones obreras de signo anarquista, muy pujantes entonces en la localidad. Esta vía iba a permitirle intervenir en la sociedad para extender los ideales que había cultivado en el interior del templo. Y pese a que en la mayoría de las ocasiones sus voces iban a ser silenciadas, constituyó sin duda un importante factor de modernización y un referente para cualquier movimiento progresivo.
Izq.: Luis Astein Parra, industrial, Ubrique, 40 años
en 1890. Simbólico Vergniaud, grado 3º, entre 1890 y
1891, elegido Orador (1895) y Secretario adjunto
(1891). En 1887 formó parte de la Junta Municipal
de Asociados y fue vocal de la Junta Municipal del
Censo Electoral en calidad de ser uno de los
mayores contribuyentes de la localidad.Centro: Pedro Amado Siles, militar, natural de
Morón, tenía 38 años en 1890. Simbólico Morón,
grado 2º, entre 1890 y 1892, fue Tesorero (1890).Dcha.: Federico Coveñas Orellana, industrial
sombrerero, Ubrique, 1851. De nombre simbólico
Numancia, grado 3º, se inició en la logia Bercelius de
Tarifa en el año 1887, militó en la logia ubriqueña
de 1890 a 1906, ocupando los caros de Venerable
(1894), Secretario (1905), Secretario adjunto
(1903-04) y Primer Experto (1902). Miembro
de la Junta Municipal de Asociados en 1887.
La masonería durante estos años se vinculó a esta clase social, que a su vez quiso encontrar en esta institución, cuyos orígenes se remontan al gremio de constructores medievales, una nueva y atractiva forma de sociabilidad democrática. Aquí podía coincidir con otras personas, no siempre de su misma ideología, pero con inquietudes similares. En este contexto, la masonería encontró en nuestra población un importante caldo de cultivo puesto que se daban las condiciones para que llegara a arraigar de una manera tan sólida, e incluso que prolongara su existencia durante más de cuarenta años, hasta los años previos a la Segunda República, cuando América se convirtió en la logia más antigua de toda Andalucía.
Izq.: Salvador Bravo Ayala, médico, natural
de Ronda, 38 años en 1890. Simbólico
Benjumeda, entre los años 1890 y 1894.Dcha: Sebastián Villalobos Viruez, industrial
corcho-taponero, 40 años en 1895. Simbólico
Figueras, gr. 3º, desarrolló su actividad en la
logia entre los años 1890 y 1895.
Esperanza Cabello
4 febrero 2010 en 19:51
Me ha parecido magnífico tu artículo y magnífica tu explicación.
Ya habíamos leído anteriormente el resultado de tus investigaciones sobre la masonería en Ubrique (a mi padre le entusiasmaba el tema).
Pero hoy nos has acercado mucho más a las personas, a sus inquietudes, a sus ideales y a su dignidad.
En nuestra familia siempre hubo historias con la masonería, con las grandes contradicciones de los tiempos difíciles: nuestro bisabuelo era un héroe porque era masón,pero no había que decirlo muy alto, no fuéramos a tener problemas.
Esta tarde me ha estado recordando mi hermano que en los mármoles que tenían para trabajar los petaqueros de la casa de mi abuelo estaban aún grabados los símbolos de la masonería, convenientemente vueltos del revés, por supuesto.
El "álbum de familia" que nos has presentado hoy me ha parecido genial, documentado y preciso, y me ha encantado ver a cinco familiares directos en él.
Gracias y ¡Enhorabuena!